UNAS NAVIDADES DIFERENTES

         Como mi vuelo fue cancelado y no pude viajar a España hasta después de Navidad, aproveché esos días para visitar Plateau, el lugar de donde es Newman. Bueno, él no nació allí, ni vivió nunca allí, pero como su tribu (angás) es de Plateau él tiene que decir que es de allí.

         Camino de Rong, la aldea de su madre, Newman me hizo subir una colina para ver una laguna llena de pájaros.

         ―Aquí es donde los angás se hacen hombres ―me explicó. La tradición dice que los jóvenes tienen que pasar siete días aquí y seguir las instrucciones del hechicero.

         Proseguimos nuestro camino, y para llegar a Rong tuvimos que salirnos de la carretera durante media hora, conduciendo sobre las piedras del camino hasta llegar a lo alto de una montaña, donde unas cuantas cabañas de adobe se agrupaban en unos pocos conglomerados familiares, combinando viviendas, graneros, corrales y hasta la cabaña que custodia las máscaras de la aldea.

         ―Desde pequeño, siempre me enseñaron a no tocar esa cabaña ―me dijo Newman―. Es sagrada.

         Nos encontramos a dos tíos de Newman charlando bajo un árbol a la puerta del conglomerado, ya cerca de la puesta del sol. Algunos de sus familiares nos recibieron cantando y bailando de forma espontánea. Y ninguno hablaba inglés, sino angás o hausa; o las dos lenguas juntas.

         Pronto se formó un corro de niños y otras personas que venían a saludar, o a curiosear. Pero no nos quedamos allí mucho tiempo, sino que fuimos a dormir a una aldea mejor comunicada, junto a la carretera. No había lavabos, aunque sí nos calentaron agua para que nos diéramos un baño. De cenar nos ofrecieron no sé qué harina cocida con una salsa que hasta a Newman le costó comer. Y dormimos en una habitación rústica donde Newman temía que los escorpiones nos vinieran a molestar.

Fulanis seminómadas trasladándose de asentamiento

         A la mañana siguiente fuimos a otra aldea de amigos de Newman, llena de niños y animales que jugaban en el patio del conglomerado. Allí me regalaron dos gallinas (vivas), y aunque intentamos rechazarlas porque no queríamos privarlos de lo poco que tienen, ellos insistieron:

         ―Es nuestra tradición. Que las aceptes será una bendición para nosotros.

         Y ya nos ves de regreso sobre una moto-taxi y con dos gallinas bajo el brazo. En otras dos ocasiones quisieron regalarnos una cabra, porque es la tradición, pero conseguimos evitarlo.

         Queríamos pasar desapercibidos en la aldea del padre de Newman.

Nos llevaron aquí para darnos la lata

 Pero antes de aparcar el coche ya nos vinieron a recibir. Se lo comunicaban unos a otros y venían a saludarnos. Lo curiosos es que ninguna de aquellas personas nos conocía; venían esperando recibir dinero. Nos llevaron a ver al rey y nos encontramos con un hombre vestido como los demás, en una silla normal y ante una mesa cutre, rodeado de sus consejeros. Nos presentamos ante él, a distancia y de cuclillas, y el rey poco caso nos hizo. Escapamos de aquella aldea y nos fuimos a la ciudad.

         En Jos visitamos dos zoos, una laguna, una universidad, unas cataratas y un museo muy interesante. En Jos había mucho turismo hasta que las luchas tribales, religiosas, políticas y económicas (todo junto) dio al traste con el turismo.

         Era Nochebuena y los nigerianos la pasan en la iglesia y de fiesta. Nosotros íbamos a salir como los demás. Pero era Nochebuena y los

Controles de seguridad en las carreteras

 musulmanes aprovecharon la ocasión para poner una bomba en la ciudad. Tuvimos que recogernos y volver a Abuja a pasar la Navidad.

         Por Navidad en Nigeria también se come mucho, como en España. Cada uno prepara una buena olla de comida y se pasa el día visitando amigos y recibiendo visitas, ofreciendo comida y probando la que otros han preparado. Y acabamos en una fiesta para celebrar que ¡Dios está vivo!

Y si crees que ya sabes todo sobre la vida de las mujeres en la aldea, demuéstralo aquí:

http://expo.coopera.cc/


Reproducción del recinto de una mezquita en Zaria

Reproducción del muro de Kano

 

Reproducción del palacio de la ciudad de Benín

Estatua de un angás

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2 comentarios en “UNAS NAVIDADES DIFERENTES”

  1. Sergi Says:

    Bon any Mónica!

    Com sempre, les teves vivències resulten històries meravelloses.

    Una abraçada
    Sergi

  2. Ana Says:

    Hola, Mónica:
    ¡Qué experiencias de la vida! ¡Qué envidia!
    Gracias por compartirlo con todos nosotros.
    Bicos


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