TENGO UNA CASA ESTROPEADA

¿Conocéis la canción de Manolo Tena que dice…
Tengo una radio estropeada
y tengo un loro que no habla,
tengo un mono que no sabe imitar
y una mosca que no me deja en paz. ?

Pues así es como me siento. Como sabéis, la Universidad de Abuja me ofrece el piso donde estoy. Un piso muuuuy grande para mí sola que tenía pequeños defectos cuando llegué, como una puerta de cuarto de baño que tiene un gran agujero en lugar del paño, bombillas fundidas o ausentes y rendijas alrededor del aparato de aire acondicionado que funcionan como puertas para las lagartijas. Pero era una casa agradable, y lo fue más cuando llegó a vivir Angelo, el lector de italiano. Él decoró el salón y tapó pequeños agujeros, como el de mi baño por donde entraban a visitarme las cucarachas.
La Universidad también es la encargada del mantenimiento de la casa, así que en marzo solicitamos que pusieran las bombillas necesarias y que hicieran los arreglillos que faltaban. Se retrasaron unos meses y llegó la huelga. Durante los más de tres meses de huelga vinieron una vez a hacer la lista de desperfectos, y otra vez a arreglar una tubería del cuarto de baño que echaba un chorro potente de forma incontrolada. Cuando protesté porque había muchas cosas pendientes me respondieron:
-Debes ejercer la paciencia…
Entre tanto el generador de energía se estropeó varias veces y no siempre lo arreglaron quienes debían. Compramos otro y se estropeó también. Miguel, el nuevo lector de portugués, llegó también a vivir a la casa que seguía sin las bombillas que faltaban cuando yo llegué, un año antes.
Cambió el encargado del mantenimiento de la casa y volvieron a hacer el inventario de desperfectos, que iba en aumento. Con los dos generadores estropeados no tenemos luz cuando se va la corriente eléctrica, que suele suceder unas horillas cada día . A Angelo se le ha estropeado el calentador del agua. La bombona de gas la tenemos desconectada porque pierde. El armario de Miguel sigue sin fondo… Pasamos unos días sin agua corriente, pero eso es porque estaban instalando unos tanques que se supone deberían garantizarnos agua permanentemente…
Un día Angelo y Miguel llegaron a casa y los guardas no los dejaron entrar. ¿¿ ??
-La Universidad no ha pagado el alquiler durante cuatro meses y no podéis entrar hasta que esté pagado.
Aquella noche los dos lectores resolvieron el problema con unas llamaditas. Pero dos días después tuvimos que ir los tres a la universidad, que está a media hora de la ciudad, solo para que los trabajadores nos vieran y dijeran que iban a pagar el alquiler. Dos semanas más tarde llegó a casa una carta de la agencia inmobiliaria: el alquiler sigue sin pagarse. Teníamos un ultimátum de una semana: o se paga el alquiler o no podemos entrar más en casa. Mobilizamos a quienes pudimos para que intervinieran en el asunto, y la respuesta de los responsables de la universidad era invariable:
-No os preocupéis, que vamos a pagar.
Pero el día antes de acabar el ultimátum el alquiler seguía sin pagarse. ¿A dónde íbamos a ir al día siguiente? Cada uno tenía una solución para unos días, pero aquella situación de “sintecho” podía hacerse eterna… Creo que mis compañeros llegaron a empezar la mudanza.
Y al final pagaron, el último día, y todo volvió a la normalidad… A la normalidad de no tener luz, de no saber cuándo va a faltar agua, de tener que conectar la bombona de gas cada vez que queremos cocinar y no hay luz… Pero esos son los gajes de vivir en África, ¿no?
Otra vez me pasó en un hotel. El aire acondicionado no funcionaba y estábamos a más de 35º. En una habitación doble con una sola toalla. Pedí otra y se negaron a dármela. Cuando nos cambiaron de habitación por causa del aire acondicionado me llevé la toalla usada, y aun así protestaron. En la nueva habitación había 5 lámparas, pero ninguna funcionaba. Tuvo que ir el técnico y arregló una sola de las lámparas. Luego el frigorífico no funcionaba tampoco, pero consumía tanta energía que de vez en cuando había que desconectarlo para que funcionara el aire acondicionado. ¡Ah! Y los canales de televisión no estaban sintonizados… :-S
Era un bonito hotel junto a la confluencia de los ríos Níger y Benue. Un pedazo de arena donde ves qué limpio llega el Benue y qué sucio llega el Níger, y cómo un metro más allá se mezclan ambas aguas conservando sus colores. Junto a la orilla hay otro pedazo de arena donde un puñado de fulanis pescadores seminómadas se instalan a vivir unos cuantos meses, antes de que lleguen las lluvias e inunden el pedazo de arena y se tengan que ir a otro lugar. Viendo sus cabañas, que son unos pocos palos a veces cubiertos de paja, y con nada que llevarse porque cuando se van se lo llevan todo, una se olvida de lo estropeada que está su casa…

Y hoy para acabar os presento la banca ética, que es un banco normal (por internet) pero que no invierte nuestro dinero, como sí hacen los otros bancos, en comercio de armas y otras empresas inaceptables. El Triodos Bank, que es el único que existe en España por ahora, solo invierte en proyectos que cumplen unos criterios éticos, como podéis ver en su web y sus boletines electrónicos:
http://www.triodos.es
¿Vas a seguir cerrando los ojos?

Explore posts in the same categories: Uncategorized

One Comment en “TENGO UNA CASA ESTROPEADA”


  1. Cuando se alían los astros en contra de nosotros… malo….
    Pd. que te escribo para decirte que esta semana el post es de música, a ver si te gusta!
    un abrazo
    verónica


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: