Paréntesis en la India

            Acabo de llegar de la India. Era un viaje de voluntariado, pero bastante corto y ligero. Primero estuve dos días de turista en Delhi, que es una ciudad caótica, ruidosa y sucia, como todas las grandes ciudades de muchos países extra-europeos. Ya me lo habían dicho varias veces, pero hasta que no lo ves no te sorprende. Las calles están llenas de cohces, mini-taxis, motos, bicicletas… Y allí no hay carriles, así que conducen de oído: si nadie toca el claxon por la izquierda o por la derecha (y es raro que dejen de hacerlo en algún momento) se meten por cualquier lugar, pitando para anunciar su llegada.

 

            A Agra se llega en tres horas y media de autobús, pero nosotros tardamos el doble. De todas formas valió la pena, porque el Taj Mahal es realmente una maravilla arquitectónica. Y aun dicen que fue despojado de muchos de sus objetos suntuosos de piedras preciosas…

            Delhi y Agra son ciudades masificadas, donde los indios se amontonan mientras muchas indias se quedan en casa. Pero todo cambió al llegar a Shishugreh, en el estado de Orissa. Es un pueblo pequeño y tranquilo, donde nadie intentaba timarme y donde por fin encontré la India espiritual y tranquila de que tanto había oído hablar. Allí me alojé en un pequeño orfanato donde está el presidente de Subhadra Mahtab Seva Sadan, la ONG con la que iba a ser voluntaria. Mr. Mohanty es todo un personaje. Ha escrito libros de poesía, edita una revista y ha fundado la asociación financiándola siempre que fue necesario. Pero es también un hombre autoritario, y antes de llegar a mi destino final me tuvo tres días en el pequeño orfanato por ahorrarme siete horas en un autobús abarrotado y caluroso. También me prohibió comer con las niñas, cuando yo ya había aceptado comer, merendar y cenar todos los días arroz con dal (lentejas amarillas) y verduras o patatas, al igual que las niñas del orfanato. Después me enteré de que mr. Mohanty estaba dolido porque había comprado comida especial para mí (incluidos camarones) y yo no la había querido aceptar. Él no podía permitir que su invitada de España comiera lo miso que las huérfanas de Shishugreh, y yo que había hecho miles de kilómetros para trabajar por las niñas de la India no quería que fueran ellas quienes tuvieran que cocinar para mí…

            El orfanato de G. Udayagiri tiene más de trescientas niñas que no saben hablar inglés. Por eso, aunque yo iba preparada para dar clases de español, al llegar allí decidimos que era mejor enseñar inglés. Tenía seis horas de clase diarias, para tres grupos. Y el resto del tiempo lo pasaba preparando las clases, conociendo los alrededores, leyendo un libro de poesía social de mr. Mohanty, escribiendo una laaarga carta a un amigo, reflexionando sobre mi vida y disfrutando del lugar, de la tranquilidad, de la maravillosa acogida de las niñas y las mujeres que apenas se podían comunicar conmigo, y de la conversación con los pocos que sí saben hablar inglés. También ha sido muy bonito conocer a mi ahijada, con la que intercambio cartas desde hace algunos años. Era mi alumna de inglés más fiel…

            Me gustaba tanto aquel tipo de vida, el clima del lugar, la gente y el colorido de los saris, todos distintos pero todos preciosos e impecables, aunque fueran para trabajar en el campo, que no me importaría quedarme a vivir allí. Pero esta vez haía planificado mi regreso, y todavía me quedaba una visita por hacer: a la Fundación Vicente Ferrer.

            Al llegar allí me sorprendió ver a tantos españoles, que estaban de visita, como yo. Y la Fundación ya lo tenía todo organizado: por la mañana nos llevaron a ver proyectos, que están muy bien y los dirigen todos los indios. Me sorprendieron las plantas de biomasa unifamiliares que aprovechan los excrementos animales para producir metano para la cocina. Por la tarde fuimos a inaugurar viviendas, y ¡menudo recibimiento nos hicieron! Con una pancarta, música, flores, cantos… Por la noche Vicente Ferrer nos ofreció una charla y nos dejó a todos embobados con sus palabras. Al día siguiente me llevaron a ver a mi ahijado y de noche nos ofrecieron un festival, en el que los niños bailaban, actuaban y cantaban admirablemente bien. ¡Ha sido una visita muy bonita!

            La India me parece el país perfecto para la cooperación internacional, porque tiene unas infraestructuras adecuadas y se le pueden pedir cosas al Gobierno. Las asociaciones trabajan realmente bien, y después de todo la gente no cambia sus rasgos de identidad indios, ni la sonrisa, ni la sencillez de sus vidas…

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9 comentarios en “Paréntesis en la India”

  1. David Espeja Says:

    Me alegra que te haya gustado el visje a la India.
    Veo que tienes problemas para que no te traten con privilegios. ( yo no solo me habría comido los camarones, sino que habría pedido que me los hicieran al ajillo )

    Saludos,

    DAVID

  2. Justyna Says:

    Monica, thank you so much for keeping me up to date! Your photo in sari is great! But we know you did not just do sightseeing there. We wish you a lot of energy and strength in all your endeavours! Justyna, Agata, Piotr

  3. Sergi Cámbara Says:

    Gràcies per les teves notícies, Mònica, són aire fresc per a la nostra vida. Una abraçada, Sergi.

  4. Mercè Lajara Says:

    Benvolguda,

    realment refrescant, viu , emotiu, ferm i tendre el teu testimoni. Avui molts companys de l’institut en parlaven. Jo, fins ara, no l’he pogut llegir. Moltes gràcies per compartir aquestes vivències tan riques i que ens fan pensar a tots. Suposo que no t’importarà que el llegim amb els alumens de voluntariat.

    Coincideixo amb la Justyna: el sari et queda molt bé! Però també et quedarà bé la vetimenta nigeriana; no ho dubto, perquè saps adaptar-te la lloc on vius.

    Una abraçada ben forta,

    Mercè

  5. Ana Says:

    Muchas gracias por tenernos al tanto de tus acciones en favor de la cooperacion internacional.

    Hay que tener mucho valor y mucha fe para dejar las comodidades del mundo occidental y dedicarse a ayudar a los màs pobres.
    Admiro mucho tu trabajo y aunque no estoy inscrita en ninguna ONG, (espero algun dia poder aportar mi humilde contribucion), me consuelo sabiendo que hay gente como tù repartida en todo el mundo, que se preocupa por mejorar la vida de los màs desprovistos.

    Tus palabras nos llenan de esperanza.

    Sigue escribiéndonos.

  6. Pilar Says:

    Gracias por compartir tus experiencias con nosotros. Por mi parte, he intentado dar a conocer dentro de mi lista de contactos, tu labor, porque la verdad es que el mundo está plagado de aditivos, pero, a veces, la solidaridad no es un ingrediente ni frecuente, ni popular (salvo para los maratones televisivos pre-campaña navideña en busca de la sensiblería bobalicona).

    Seguramente, tras cada experiencia, la más agradecida seas tú.

    Que Dios te bendiga.

    P.

  7. Nati Calvo Says:

    Es reconfortante leer y ver tu experiencia y la vida, más allá de nuestras fronteras y de nuestre pequeño mundo, que lucha por salir adelante con justicia y dignidad. Espero que sigas tu camino hacia Nigeria. Tal vez ya estés allá. Mucha suerte y esperamos noticias tuyas.

    Un fuerte abrazo, Nati

  8. josep Agulló Says:

    Querida Mónica:
    Es precioso verte como una madre africana, o mejor como una nigeriana mas, con el niño enrrollado en la “capulana” africana. ¡Quién diría que eres una europea privilegiada que no puede inculturizarse en un continente tan grande i pobre como Africa! Además, y, creo que lo sabes por experiencia, desde el Evangelio de Jesús una acaba convirtiendose en madre, padre, hermana de tantos que lo necesitan.
    Ya veo que no te has contentado con el proyecto de Africa, sino que has querido visitar otro continente y dejarte atrapar por su espiritualidad concreta en forma de trabajo voluntario. ¡Estaría contenta tu ahijada cuando tuvo la sorpresa i la alegria de tenerte alli entre sus brazos!
    ¿Cómo han ido tus clases de inglés? No te lo esperabas, pero ya ves que en estos lugares una hace de todo lo que se le presenta. Ya se ve que la India te ha robado el corazón, pero que Africa es tu destino final. Podriamos decir que hay una relación misteriosa entre Europa, Africa i Oriente, una relación indivisible y necesaria, una aldea global llamada eurafricaoriental en la que una parte no sobrevive sin las otras;Europa necesita de Africa para no quedarse encerrada en sí misma y africa necesita a Europa para poder salir de su pobreza!
    Te mando muchos recuerdos, muchos ànimos por la elección que has hecho, una elección hecha de compromiso humano i cristiano, una eleccion hecha con la inteligencia del amor.
    Un fuerte abrazo y hasta siempre.
    Josep

  9. Lola Fdez Says:

    Querida Mónica:

    Me ha encantado ver tú blog y enterarme de como te ha ido el viaje. Perdona que yo no sea tan comunicativa como antes pero es que Nerea me roba casi todo mi tiempo. Espero que tu experiencia en Nigeria sea tan gratificante como lo ha sido en la India.

    Un millón de bicos

    Lola


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