LO MALO DE VIVIR EN NIGERIA
El próximo mes se acaba mi experiencia de tres años en Nigeria. Ha sido una experiencia muy intensa, llena de música, danzas, trajes coloridos, tradiciones curiosas… ¡hasta me he casado en Nigeria! Pero no todo han sido rosas, y antes de deciros adiós (o de reencontrarme con vosotros en España) dejadme que os cuente también las sombras de mis vivencias.
El accidente
Un día me fui con dos amigas de fin de semana a Kano, para asistir a un festival de música muy famoso.
—¡Mira! —señaló mi amiga mientras conducía—. Es muy peligroso ir como van esos hombres, encima de la carga de un camión tan alto.
Minutos después, nuestro coche comenzó a hacer eses y mi amiga perdió el control. Chocamos ligeramente contra un camión y el muchacho que iba sobre la carga cayó en la carretera. Pero nuestro coche continuaba haciendo eses y chocamos también contra la mediana; giramos 360º y por fin el coche se detuvo. Mi amiga la que conducía y yo salimos incólumes. Nuestra amiga que iba detrás se había roto un brazo.
—¡Que alguien nos lleve al hospital! —comencé a gritar yo, a toda la gente que ya se había agrupado a nuestro alrededor.
—No, primero tiene que venir la policía —nos decían.
La policía llegó dos horas después, pero afortunadamente encontramos a alguien que nos llevara a un hospital privado, porque nos aseguraban que en el público no nos atenderían sin el informe policial.
—¿Cómo lo vas a pagar? —me preguntaban.
—No lo sé; lo primero es que la atiendan.
Nos costó un euro. Claro que no le hicieron nada más que poner una venda mal puesta.
Mientras, la dueña del coche era acosada por los policías que le sacaron todo el dinero que pudieron acusándola de criminal. Y la culpa no fue suya, sino del mecánico que no había fijado bien las piezas del coche, cuando dos días antes se llevó a revisión.
La epidemia
Un día me dieron un papel avisando a la gente de que había una epidemia mortal en Abuja, transmitida por las ratas. Como nosotros nunca habíamos tenido ratas en casa, lo único que debíamos hacer era lavar mejor la comida antes de cocinar y no ir a restaurantes rústicos.
Pero cuatro días después encontramos en casa cagadas de rata. Presos del pánico, fregamos toda la casa, lavamos las latas de conserva por fuera y cerramos todos los agujeros que nos parecieron entradas a seres indeseados. ¡Y lo conseguimos! La epidemia se extinguió tan pronto que nunca volví a oír hablar de ella.
Las bombas
El uno de octubre de 2010 se celebraron los 50 años de independencia de Nigeria. Ese día hubo un gran desfile militar y yo no fui porque ya me daba mala espina; una ocasión demasiado grande. Una bomba estalló cerca del desfile. Diez
personas murieron. Un alumno mío aún se está recuperando. Un español volvió a España con metralla en la rodilla.
La segunda bomba fue el 31 de diciembre. Yo estaba en España, pero Newman estuvo en el lugar de la bomba hasta 20 minutos antes de que explotara. Motivos políticos de los terroristas del sur, se supone.
Ahora los del sur están más tranquilos porque el presidente es de su zona (aunque ya lo era en el momento de las bombas). Los que se rebotan ahora son los del norte, musulmanes radicales, que acaban de poner otra bomba en un ataque suicida.
Si tú quieres saber de quién puedes fiarte, mira esto:
www.fundacionlealtad.org
La Fundación Lealtad se dedica a inspeccionar a las ONGs que se ofrecen, para que cuando dones sepas a quién lo haces.
Pero también continúan las fiestas en Abuja…








